Rincón fotográfico

3/01/2016
 Antonia Castro Mateos


CRUZANDO EL RÍO EN BARCAZA

foto-molino-pan-caliente-rosa-ma-ceballos-12-12-2015
Imagen tomada en Mérida, probablemente a finales de los años 50 por el fotógrafo Juan Paredes. La fotografía, cedida por Rosa Mª Ceballos Blanco, muestra la barcaza de madera cuadrangular que cruzaba el río Guadiana desde el molino de Pancaliente hasta la orilla contraria. Al fondo de la imagen se ven las “casas del Matadero”, promovidas por el director de la entidad, D. José Fernández López, para sus trabajadores, muchos de los cuales utilizaban a diario este medio de transporte fluvial para ir a su puesto de trabajo.

 

En efecto, nos cuenta Juan Antonio Ramos Blanco, trabajador del Matadero, que el viaje duraba entre 10 ó 15 minutos y el pasaje, de ida y vuelta, costaba una peseta, aunque a los trabajadores del Matadero les hacían un precio especial. 
 
foto-molino-pan-caliente-rosa-ma-ceballos-12-12-2015-detalle

En cuanto a la tipología de las embarcaciones, recuerda Rosa Mª Ceballos que había dos clases de barcas: “…una pequeña y otra grande…”. La barca chica, describe Juan Antonio Ramos Blanco, “…era romboidal, la típica barca a remos de pescar del Guadiana, donde cabían, a lo sumo, seis personas. Y la otra embarcación era cuadrangular con bancos corridos donde cogían muchos más hombres y mujeres. Esta barca llevaba dos barqueros, uno a cada lado…”. 

A pesar de que la ciudad de Mérida en aquellos tiempos tenía dos puentes “el romano”  y el “de hierro”, las barcas se hicieron imprescindibles para cruzar el río Guadiana frente al Matadero, pues era el camino más corto que había. 

En verano, las barcas también se llenaban de bañistas, emeritenses y foráneos que para mitigar el calor acudían a la margen izquierda del río Guadiana, “la playa de educación y descanso”. Asueto y ejercicio, mens sana in corpore sano, una de las directrices educativas del régimen. 
 

Antonio Vélez Sánchez (2010: 33) escritor y emeritense, en su libro Postales de la memoria, nos retrata con precisión la playa y sus bañistas: “…se extendía a lo largo de un espacioso trecho, entre junqueras, matorrales, hondonadas y arenales, tapizada la orilla de verde. En el centro de aquel apacible conjunto estaba el núcleo de servicios, un “estalache” de lo más avanzado para su época, todo un chiringuito, con su barra y un gran toldo, sobre una enorme terraza con mesas  y sillas bien asentadas en un terreno limpio y bien regado. Flanqueando el conjunto, pero hacia atrás estaban los vestuarios (…) En un lateral avanzaba desde la orilla, pretencioso y tentador, un trampolín de burrillas de madera y las barcas de alquiler…”.

Algunos bañistas enfundados en sus “meybas” paseaban por la playa luciendo palmito, otros “…en plan macarrra llevaban bañadores ajustados señalando “paquete” para escandalizar a la concurrencia…” (Vélez, 2010: 33). Por su parte, las chichas lucían “cuerpo” vestidas con ceñidos bañadores de lycra, biquinis y tribiquinis. Nos cuenta Rosa Mª Ceballos que así se bañaba ella cuando era pequeña, en tribiquini, y su padre en “meyba”.

El público que acudía a la playa era variado. Los días de diario, por la mañana, iban algunos estudiantes y por la tarde, familias enteras acudían a mitigar los calores de estío. Como la familia de Rosa Mª Ceballos que, por lo general, frecuentaba “la playa” cuando el cabeza de familia “libraba”, estaba de descanso. Indica Rosa Mª que iban a pasar el día y comían, en el chiringuito de Aquilino, picadillo de tomate y cebolla, calamares fritos, sardinas, etc.

 Los domingos el nivel de concurrencia se acrecentaba, recuerda Antonio Vélez (ibid.) que la playa se ponía imposible, no cabía un alfiler, era “…una invasión general (…) entre las alborotadoras pandillas, los usuarios del trampolín, la llantina de los niños y las barcas de alquiler, peleando en la corriente…”.

De esta forma, algunos emeritenses combatían los calores del verano en el río, en “la playa” de Mérida, aunque algunos, evoca Juan Antonio Ramos Blanco, “…los que podían...” se iban al lago de Proserpina, a “la Charca” a pasar el día.

Bibliografía

Vélez Sánchez, A., (2010) Postales de la memoria. Ed. Tecnigraf Edittores. Badajoz.
 
 
 
 

2 pensamientos en “Rincón fotográfico

  1. Hola, buenas tardes, Inmaculada:

    Soy Antonia Castro, acabo de ver su mensaje en el blog, he visto que nos escribió el 9 de febrero, le pido disculpas por haber tardado tanto tiempo en contestarle.

    Respecto a lo que nos pregunta decirle que, según Javier Doncel Rangel, investigador que realizó en los años 90 un trabajo sobre la historia urbana de Mérida, la construcción de las casas del Matadero se realizaron en los primeros años de la década de los 50, al igual que las que también construyó D. José Fernández López para sus empleados de la fábrica de Corcho. Asimismo, en la misma época se levantaron en las proximidades del río Albarregas, al lado izquierdo de la carretera de Cáceres, las primeras casas de la barriada de San Bartolomé. Ésas fueron, entre otras, algunas de las primeras construcciones que se realizaron fuera del casco urbano.

    En cuanto a anécdotas del barrio no puedo contarle más de lo que hemos colgado en el blog,que es poco. No obstante, le recomiendo que lea la entrada “”El puente de hierro” del ferrocarril de Mérida”. Aunque este artículo no versa sobre ese barrio en particular, sí lo hace sobre su entorno, tal vez pueda ser de su interés.

    Por último, le agradezco su interés por nuestro trabajo y le invito, si así lo desea, a participar en él mandando alguna fotografía que tenga que ver con la casa, que tantos recuerdos le despiertan, y sus habitantes.

    Un cordial saludo.
    Antonia Castro Mateos

  2. Hola,
    Mi abuelo fue trabajador de el matadero. Vivía en una de las casas que el matadero tenía para sus empleados. Empezó con un contrato de alquiler en 1967 y finalmente compró la vivienda en 1978. Es la única casa que yo he conocido de mis abuelos. Ahora es de mi madre y algún día será mía y de mis hermanos. Tengo unos recuerdos inolvidables de esa casa y me gustaría que siempre quedara en la familia. Me gustaría saber la historia de esas casas. Cuando fueron construidas. Anécdotas que haya alrededor de ese barrio. Son las casas que aparecen en la foto de la barcaza, justo detrás del molino de Pancaliente. Si pudieras facilitarme más información os lo agradecería. Muchas gracias por vuestra atención. Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *