Activando Redes: Juan Antonio Ramos Blanco.

11/02/ 2015
Antonia Castro Mateos

Durante una de las sesiones del proyecto se plantea la posibilidad de ampliar el grupo de trabajo para poder recoger nuevos testimonios de personas que protagonizaron los procesos industriales. Así, los alumnos se vieron estimulados a buscar informantes entre familiares, amigos y conocidos que hubiesen trabajado en las fábricas o empresas de aquellos años o que fuesen propietarios de las mismas.

Uno de los informantes fue Juan Antonio Ramos Blanco, amigo de juventud de Rosa Mª Ávila quien le invitó a venir a nuestras sesiones para que nos contase su experiencia como trabajador del Matadero y le realizó la entrevista junto con los compañeros del grupo. Juan Antonio vino el 19 de enero del 2015 con su mujer, Mª Luisa Durán Ordoñez, y Mª Julia González Ponce y nos trajo, además de su relato de vida, fotografías, tanto personales como del Matadero y de las actividades que allí se desempeñaban, que nos ayudaron a situarnos en el contexto de los acontecimientos que nos narró y a despertar recuerdos adormecidos y, en algunos casos, olvidados entre los miembros del grupo. También aportó periódicos y recortes de prensa relacionados con el Matadero.

A Juan Antonio le gustó tanto la experiencia que se quedó entre nosotros y ahora forma parte del grupo de investigación.

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 Fig, 1. Juan Antonio Ramos Blanco. (Foto Manolo Durán Llagas).
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Fig. 2. Algunos  alumnos del grupo de investigación durante la sesión de trabajo con Juan Antonio Ramos Blanco. (Foto Manolo Durán Llagas).

1.- ¿Cuántos años estuviste trabajando en el Matadero?:
«…Soy empleado de IFESA (Industrias Frigoríficas Extremeñas S.A) y de CARCESA (Carnes y Conservas Españolas), después de la segunda etapa, cuando cambiaron de nombre. Estuve trabajando cuarenta años, entré el 30 de Mayo de 1964 con dieciséis años y me jubilaron con 54 en el 2002, porque vinieron los americanos y fue cuando se vendió… porque el INI (Instituto Nacional de Industria) luego desapareció y se fue a Tabacalera y Tabacalera lo vendió a Nabisco, una empresa americana….».

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Industrias Frigorificas Extremeñas S. A.

Fig. 3 y 4. Logotipo de IFESA (Industrias Frigoríficas Extremeñas) y Matadero Regional de Mérida. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 5. Logotipo de Carcesa.
(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco). 

Juan Antonio también nos explico que IFESA fue creada por Decreto de la Presidencia del Gobierno el 26 de enero de 1956, estaba presidido por D. Joaquín García Chamorro y dirigido por su consejero delegado D. José Fernández López. La finalidad de la empresa fue revalorizar, mediante el tratamiento por frío industrial, los productos de la tierra, especialmente ganaderos, utilizando industrialmente los residuos y subproductos. Para ello, la empresa adquiría el ganado, lo sacrificaba, pasando luego a su industrialización, congelación, transporte y venta de sus carnes, así como el tratamiento industrial de los subproductos. Asimismo, adquiría, conservaba, distribuía y transportaba productos de procedencia vegetal o animal. En 1972 la empresa se re-convirtió en CARCESA.

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Fig. 6. Expositor en la Feria de Madrid. Entre los años 50 y 60(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

2.- ¿Cómo empezaste a trabajar allí?:

«…Empecé a trabajar allí gracias a un examen que realicé. Se presentaron varias personas para ocupar un puesto de botones, porque éste se iba a la mili. Y cuando cumplió ese contrato me hicieron personal fijo en la categoría de aspirante a Auxiliar Administrativo y estuve en esta categoría desde el años 64 al 68. Tres años después promocioné a Oficial Segunda, luego a Oficial Primera y terminé de Jefe de Ventas de la línea de cerdo ibérico para toda España, era la marca Bellota Negra...». 

3.- ¿Cómo ascendiste?: 
«…Como se hacían antes las cosas, por experiencia y valía, porque valía la persona ésta iba subiendo (…) Empecé desde abajo, desde el principio: De botones iba a correos a llevar las cartas, luego comencé a hacer los asientos de contabilidad (…) más tarde ya entré de comercial y al final terminé de Jefe de Ventas de la línea de cerdo ibérico con la marca Bellota Negra que aquí tengo una foto para que la veáis. Pero antes pasé por empleado de ventas, por comercial en España, porque antes la red comercial era a base de representantes a comisión. Entonces cuando hacíamos promociones, pues salíamos de ruta, cogíamos la maleta y nos íbamos en el coche y estabas un mes dando vueltas. Empezabas en Talavera de la Reina y terminabas en Cuenca viendo a todos los representantes y dándoles a conocer las ofertas y promociones que había, porque antes el móvil pues no existía y para hablar por teléfono algunas veces no podías ni hablar, porque pedías una conferencia y te tardaba tres horas o cuatro y en el hotel no te podías quedar esperando, tenias que trabajar. Aquello… Comparado con las tecnologías modernas, pues la verdad era cero pelotero, pero es lo que había.
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Fig. 7. Juan Antonio Ramos Blanco con algunos de sus compañeros en la «Feria Alimentaria» de Barcelona, en 1988, cuando se lazó al mercado la marca Bellota Negra.(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

En aquellos tiempos era cuando valía una lata de foie-gras cuatro pesetas y quince céntimos y hacíamos una bonificación de 0.20 céntimos en la promoción. Normalmente, las promociones se hacían en Abril y en Octubre y se realizaban a base de ir a ver representantes, que eran los que nos llevaban a los clientes.

También hice cursos de marketing, porque la empresa también se preocupaba por el personal, lógicamente. Nos reciclaban. Entonces, aprovechaban las fiestas de Navidad, cuando los comerciales no salíamos a vender y estábamos en la oficina  y nos mandaban hacer cursos a todo el personal…».

4.- ¿Y estabais extendidos por toda España?:

«…Por toda España. Teníamos delegaciones propias en Madrid, Barcelona, Sevilla, todas con personal propio de la empresa. Luego, había representantes en Talavera, Toledo, Albacete, Cartagena, Murcia, Alicante, Cuenca, Teruel, Castellón de la Plana, en Bilbao y en el resto de España. Hasta exportábamos jamón deshuesados envasados al vacío a México D.F. te estoy hablando de hace muchos años, del 64 al 69 ó 70, hasta que vino la peste porcina africana. 

Pero cuando cambió a CARCESA en 1972 se crearon delegaciones propias y con visitas directas a los clientes, a las grandes superficies y a los clientes almacenistas.

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Fig. 8. Sala de envasado al vacío de jamones deshuesados, muchos eran exportados a México D.F. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

5.- ¿Qué jornada tenías?:

«…Entrabamos a las ocho de la mañana y salíamos a las dos de la tarde y luego, volvíamos. Aunque había algunos turnos que no paraban como los de la fábrica de envases, el sacrificio si paraba, entraban a las seis de la mañana y se iban a las dos y media o tres de la tarde. 

Había una sirena que marcaba los turnos de entrada y de salida y se oía en toda Mérida….».

6.- ¿Cómo las campanas de la iglesia?:

«…No (dicen todos los alumnos al unísono), no, más, más… era más, era un reloj que cualquiera que lo oía en Mérida decía: -Vámonos que ya sale la gente del Matadero. Tocaba a la una y a las siete y media de la mañana…». 

Mª Julia González Ponce, una amiga de Juan Antonio que asiste a la sesión comenta: «…_ A esa hora nací yo, cuando estaba tocando la sirena dice mi madre que estaba yo sacando la cabeza. Sonaba así: _ AAAAAAAA… (…) y así estaba un buen rato...». 

Juan Antonio: «…La sirena estaba situada en la parte superior del edificio frigorífico, le daba el guarda que estaba en el control que controlaba la entrada y la salida. Aparte luego, había un control para cachear al personal cuando salías, pues en esos años se ha pasado hambre y penurias. Cuando cogías algo y te lo comías dentro, lo que fuera, no pasaba nada, podías pinchar en una lata de callos o un chorizo (…) pero si te lo metías entre la ropa, te tocaban, te cacheaban, entonces, pues lógicamente (…) le quitaban un día de trabajo de nómina o dos días por sanción, ¡hombre! si ya era repetitivo, pues entonces ya había que tomar otro cauce, porque tampoco era plan…». 

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Fig. 9. En la esquina superior del edificio Frigorífico se encontraba la sirena que marcaba el trabajo en «El Matadero» y algunos de los tiempos de los ciudadanos emeritenses. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

7.- ¿Hacíais horas extras?:

«…Bueno, había dos clases de horas extras, o te daban la tarea y te decían: -Terminas la tarea tal y cuando termines te vas o hacías algunas horas extraordinarias. La diferencia es que en una no te pagaban, tú tenías, a lo mejor, tarea para deshuesar jamón o para hacer tantas latas, porque sabías que de allí tenían que pasar a la autoclave y tenías que hacerlo y terminarlo. Eso es un destajo, tú terminas esto y tan pronto como termines te vas…». 

8.- ¿Cómo y con quién ibas al trabajo?:

«…Bueno, pues tengo experiencia de todas las maneras, pero la experiencia del puente de hierro sólo la he pasado dos veces. Una vez, no pasó el tren, pero otra vez pasó el tren y me tuve que agarrar allí, y aquello empezó a vibrar y ya, Juan Antonio Ramos no pasó más por el puente. Era peligroso (…) Luego, estaba el río, pero cuando se ponía tonto no había para pasarlo, porque se cortaba. Hemos pasado en barca, hemos ido en bicicleta, hemos ido andando por el puente romano y cuando el río subía tenían que venir camiones de la empresa a por nosotros, porque la carretera que va por la margen izquierda del río la cogía y no podíamos pasar en bicicleta ni en moto, teníamos que pasar en un vehículo que tuviera los ejes altos. Pero desde que se reguló el río Matachel con la presa de Alange, el Guadiana se reguló…».

9.- ¿Y a pesar del peligro seguían pasando por el «Puente de Hierro»?:

«…Sí, mucha gente, ten en cuenta que era una costumbre difícil de quitar, porque era la comunicación y el camino más corto que había, porque, además la mayoría de la gente vivía en esa zona (el «Barrio»)si este es el ferrocarril y aquí viene el puente de hierro ¿no?, pues entonces la gente vivía aquí y de aquí a allí.. (…) y el puente romano ¡fíjate! donde está….».

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Fig. 10. «Puente de Hierro» (Foto Antonia Castro Mateos).

10.-¿Cuántos empleados podía tener «El Matadero» en aquellos tiempos?:

«…Llegamos a ser 800 fijos y 400 eventuales que se contrataban cuando se entraba en campaña, que es cuando matábamos los cochinos y cuando entraban los corderos (…) Se han llegado a matar ciento y pico mil cochinos a la temporada. Todos de Extremadura e ibéricos. Generaba riqueza para la región. Era el único Matadero en la región y a nivel nacional había otro, FRIGSA que estaba en Lugo que también fue después CARCESA, aunque allí lo que más se mataba era cochino de cerdo blanco, una raza distinta a la ibérica y vacuno, porque Galicia tiene mucho vacuno…». 


11.- ¿Podías contarnos algunas de las actividades que se desempeñaban en «El Matadero»?:

«…Primero, los tratantes de ganado compraban el ganado para el Matadero a los ganaderos de toda Extremadura. Venían de todas partes: Cáceres, Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros, etc., esta es la zona en la que había más encinares y donde la bellota era mejor. Traían cerdo, oveja y vacuno. Luego, los ganaderos lo traían a Mérida bien por tren bien caminando. Por tren lo hacían a través de una empresa de transportes que tenía D. José Fernández López, se llamaba TRANSFESA, y tenía un apeadero en el mismo Matadero. Allí descargaban el ganado o cargaban bien carnes, bien canales para Bilbao, Barcelona y Zaragoza que era para donde iban los mercados de canales 

Cuando los ganaderos venían caminando lo hacían por unas rutas que se llamaban «mangas», una de ellas venía desde donde está hoy día la Consejería de Agricultura hasta el Matadero. El ganado venía y no se mataba el mismo día, había que quedarlo en reposo para quedarle todas las tripas limpias. Para ello, había una serie de parcelas alrededor del Matadero donde quedaba el ganado recogido. Los establos y corrales iban desde la actual Academia de la Guardia Civil hacia abajo. Allí es donde quedaban al ganado recogido. Mientras que los hombres que traían el ganado se quedaban esa noche pernoctando en la Hostería que tenía el Matadero, allí tenían siempre cama y comida. Este es el único edificio del Matadero que ha quedado en pie, por desgracia, como ahora se tira todo (…) Hoy, han puesto allí un comedor social dirigido por las Hermanas Hospitalarias y Cáritas.

Los animales que se sacrificaban era cerdo, oveja y vacuno. El sacrificio del cochino era de octubre a marzo-abril, luego desde finales febrero a principios de marzo, cuando llegaba la Semana Santa, hasta mayo-junio, metido el verano, era el ganado lanar y los borregos.  El ganado vacuno era todo el año.

Después venía el «mate», el sacrificio, que lo hacían los matarifes, un trabajo muy duro, pues antes no había, como ahora, cuchillas eléctricas se hacía a base de pulso y hacha. En Mérida había muy buenos profesionales, iban a un concurso a nivel nacional de abrir «canales» y siempre quedaban campeones.  

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Fig. 11. Luis Sauceda, matarife. (Foto cedida por Rafael Sauceda gracias a las gestiones de Rosa Mª Ceballos Blanco).
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Fig. 12. Canales. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 13. Matarife en plena faena. (Foto cedida por Rafael Sauceda gracias a las gestiones de Rosa Mª Ceballos Blanco).
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Fig. 14. Sala de sacrificio y Matarifes. Año 1950. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco). 

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Fig. 15. Matarifes en la sala de sacrificio preparando las canales para refrigerarlo.(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 16. Canales de vacuno en la cadena de refrigerado. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 17. Sala de compresores de frío. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

Después estaba el despiece, la limpieza de tripas, el embuchado, los despojos, frigorífico secadero, la fabricación de envases, envasado, cierre de los mismos en las auto-claves, almacenamiento (…) El Matadero tenía hasta su propio laboratorio porque allí se aprovechaba desde los pelos del cerdo para hacer cepillos de dientes hasta las pezuñas, los cuernos, los huesos. Todo se aprovechaba, allí no se tiraba nada. ¡Fíjate tú la cantidad de cosas que había!. Se aprovechaban las glándulas y los órganos y la sangre, se aprovechaba todo. Ahí no se tiraba nada…».

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Fig. 18. Cadena de producción de Jamón York (magro de cerdo). Década de los años 50. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 19. Sala de calderas de Auto-clave. Las auto-claves servían para cocer las conservas. Década de los años 60. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 20. Operario manipulando auto-claves. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 21. Trabajadores en el secadero temporal preparando los jamones. Luego, los llevaban a los secaderos de la sierra que estaban en Segura de León, Montánchez y Cortegana. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 22. Almacenamiento. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 23. Almacenamiento. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).

Durante la conversación Antonio Rodríguez le solicita a Juan Antonio que nos hable del «chorizo regio», porque según él, era el producto estrella del Matadero. Señala que: «…cuando el trabajaba en el ultramarinos «La Cubana» pedían 25 cajas de 8 latas y solo le mandaban dos. El chorizo regio era lo más selecto del Matadero, carnes excelentes ¡vamos ni te cuento! y se llamaba regio porque (…) lo dice la palabra, regio, para los reyes...» (risas).

Rosa Mª Ceballos:  «…Parece ser que, según yo he leído en varios sitios, hasta el día de hoy no se ha superado el chorizo regio…».

Juan Antonio Ramos: «…No lo ha superado ningún chorizo…».

Rosa Mª Ceballos: «…Sí, ningún chorizo…».

Juan Antonio Ramos: «…Tú sabes lo que es ir a Barcelona y llevar mil cajas todas las semanas, las cajas eran de ocho latas. Allí se vendía chorizo a chorizo, no lata a lata, al detalle. Eso lo he visto yo y lo he vivido, vender chorizo a chorizo, te estoy hablando de los años aquellos (…) Para el chorizo regio se escogían las carnes mejores: la cabeza de lomo, la más magra y escogida y luego, un punto de guiso y curación excelentes…».

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Fig. 24. Juan Antonio Ramos Blanco entre dos latas del famoso chorizo regio de la marca Apis. (Foto Manolo Durán Llagas).
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Fig. 25. El chorizo regio era uno de los productos estrellas del Matadero. (Foto Manolo Durán Llagas).

Antonio Rodríguez: «…Pero el problema que había con el chorizo regio era el sistema de vacío ¿no? y entonces el embutido se estropeaba, pero bueno era el líder….».

Juan Antonio: «…No, el problema no fue ese. El problema es que la lata se hacía de forma artesanal y eso costaba mucho. En cuanto al vacío, si tú cerrabas el agujero del vacío no se hacía al 100%, normalmente se hacía al 85% o al 90%, pero tenía una latilla por abajo para que no cayera debajo, entonces ese no era el mal. El mal era que la lata valía más hacerla…, porque estamos hablando que se tenía que coger la lata darle forma cuadrada, y soldarla a mano y es que ahora la tecnología a avanzado, pero antes valía más el collar que el perro….».

Antonio Rodríguez: «…Encarecía mucho...».

Rosa Mª Avila: «…¿Esa fue la causa de la desaparición? …».

Juan Antonio: «…¡Hombre!, y luego, después las pocas ganas que tenían también de hacerlo los que se quedaron con el tema….».

Rosa Mª Avila: «…Se hablaba muy bien de ese producto, es que era exquisito. ¿Y otros productos?…».

Juan Antonio: «…Los callos, el foi-grass, chorizos, magro de cerdo, fabadas, riñones, mortadela, salchichas, sesos, lenguas de cerdo y cordero, jamón york, jamón serrano enlatado y jamón curado, éste no se curaba aquí, se curaba en la sierra. Teníamos también secaderos de jamones en los secaderos de Montánchez, Segura de León (Badajoz) y en Cortegana (Huelva)…». 

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Fig. 26. Productos de la marca Apis. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 27. Etiqueta de la lata de los riñones al jerez de la marca Apis(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 28. Etiqueta de la lata de salchichas Apis. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 29. Bodegón de chacinas del Matadero. Foto realizada en la antigua Hostería del Matadero, hoy reconvertida en comedor social. (Foto cedida por Juan  Antonio Ramos Blanco).

12. ¿Había mujeres trabajando?, ¿qué actividades desempeñaban y qué edades podían tener?:

«...Claro, mujeres ha habido siempre. En la oficina, donde yo estaba había chicas de veinte, dieciocho años, igual que yo prácticamente. Y luego también había algunas mecanógrafas, secretarias... «.

13.- Si erais unos 60 en  la oficina, ¿qué proporción de mujeres había?, ¿y en «El Matadero» en general?:

«…Un 25% de mujeres en la oficina. Luego, después cuando vinieron los ordenadores, pero no como los de ahora, eran los que tenían fichas para perforar, la mayoría los llevaban las mujeres. 

Y luego después, donde había muchas mujeres era en la fábrica de envases, porque el Matadero también hacía los envases, bueno la chapa litografiada venía de los Altos Hornos de Vizcaya y nosotros hacíamos aquí el envase, porque el envase no podía faltar. El Matadero no podía dedicar esta actividad a terceros, a que lo hiciera otra empresa, porque si fallaba, ¿qué pasaba? que paraba toda la fábricaTambién había muchas mujeres embuchando, en despojos y en limpieza…».

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Fig. 30. Mujeres fabricando envases metálicos. Década de los años 60. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 31. Mujeres haciendo latas. Década de los años 60.(Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 32. La fábrica de envases era el lugar donde más mujeres había trabajando. Década de los años 60. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 33. Fábrica de envases en la cual se realizaban los envases metálicos que precisaban de distintos procesos de fabricación. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 34. Mujeres envasando productos del «Matadero». (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
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Fig. 35. Mujeres embuchando el embutido. Década de los años 50. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
 14.-  ¿Pertenecía a algún sindicato, grupo, asociación, etc.?:

«…Bueno, yo pertenecí como un obrero más a la UGT por Cándido Martínez Méndez. Pero además, teníamos una peña, la peña «El lagarto» y el equipo de fútbol de todos los obreros…». 

15.- ¿Quiénes formaban parte de la peña?:

«…En la peña era todo el personal de allí (…) de todas las categorías: del sacrificio, del «mate», de envase, de fabricación, etc…». 

16.- ¿Qué hacían?:

«…Era una peña vinculada al trabajo, pues nos reuníamos después del trabajo. Nos juntábamos y nos íbamos algunos fines de semana de caldereta, a tomar copas y a comentar. Bueno el domingo, porque el sábado trabajábamos por la mañana hasta las dos de la tarde e incluso, por la tarde también se trabajaba…».

17.- ¿Se reunían además con motivo de alguna fiesta en particular como por ejemplo el día de «La Mártir»?:

«…No, en la pitarra íbamos cada uno por su lado. Luego, en Semana Santa cada uno era libre (…) carnavales (…) no nos reuníamos, nosotros nos reuníamos después del trabajo, era una peña vinculada al trabajo. Yo era de la Cofradía Infantil, pero no tenía nada que ver con la peña…».

18.- ¿Y el equipo de fútbol?:

«…El Matadero tenía un equipo de fútbol igual que lo tenía El Gavilán, La Corchera, Hilatura, La Cepansa y muchas más empresas de la ciudad. Se hacía una liga entre los equipos de todas las empresas que había aquí. Siempre se hacía por el día de San José obrero, que era el patrón de los obrero (…) se hacía un campeonato y se daba un trofeo…». 

19.- ¿De qué años estamos hablando?:

«…Pues yo tendría (dice Juan Antonio mirando la foto) espérate que tengo que darle al intro (risas). Me casé con 25 años, pues eso, del año 1965 tendría dieciocho o veinte años o por ahí…».

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Fig. 36. Equipo de fútbol IFESA. Año 1966. Juan Antonio Ramos Blanco formaba parte del equipo, es el segundo de la fila inferior por la derecha. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
Durante la conversación interviene Antonio Rodríguez:»… Otra pena que se fuera...».

20.- ¿Qué otras actividades lúdicas organizaba la empresa?:

«…Había un concurso a nivel nacional, pero organizado por el sindicato de la carne, los llevaban a FRISA, a Madrid y allí quedaban siempre campeones el personal de aquí. 

Lo que más se festejaba aquí eran los Reyes Magos. La empresa daba «reyes» a los hijos de todos los empleados, lo hacíamos en unas naves. Nos vestíamos de Reyes Magos y le dábamos los juguetes a los hijos de todos los compañeros…».
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Fig. 37. Juan Antonio Ramos vestido de Rey Mago en el año 1974. (Foto cedida por Juan Antonio Ramos Blanco).
Hablando de las cosas que la empresa hacía por sus empleados Juan Antonio nos cuenta que el «Matadero» daba algunas prestaciones sociales: «…proporcionaba viviendas sociales a sus empleados. Las casas del Matadero estaban ubicadas en la actual barriada del «Barrio», frente al puente de hierro, y en la barriada de Juan Antonio Suance, lo que está por la Corchera hacía allá. Porque Juan Antonio Suance fue el primer presidente del INI, por eso se le puso el nombre a la barriada aquella. También había un economato para los empleados del Matadero….».

21.- Juan Antonio, entonces, cómo crees que afectó la apertura de esta empresa en la ciudad?, ¿hasta que punto caló en sus habitantes?:
«...El Matadero estaba en todos los sitios de Mérida, sus productos estaban presentes en todas las tiendas de ciudad, en la Plaza de Abastos, en Casa Zancada y daba trabajo a mucha gente de Mérida y de Calamonte….». 

Antonio Rodríguez: «…Es que el Matadero era el motor de vida de la ciudad, porque era eso, había muchos empleados…». 

Rosa Mª Ávila: «…Y los productos que eran muy buenos, es que tenían una categoría…».

Mª Luisa Durán, mujer de Juan Antonio Ramos: «...Lo que ha dicho Antonio el Matadero era el MOTOR DE VIDA DE LA CIUDAD….». 
Juan Antonio Ramos: «…Además, en cualquier conversación de Mérida, en cualquier sitio, en cualquier bar se hablaba del Matadero, y el Matadero, el Matadero, es comparativamente, como el tema de las minas en Asturias, en Mieres, pues igual, allí eran las minas y aquí el Matadero. Además, en el economato del Matadero se compraba para mucha gente, si tenías una vecina ésta te decía: -Oye, pues tráeme algo del economato del Matadero, que es más barato. Entonces, es que era una empresa con 1000 obreros y eso pesa mucho en la ciudad. Y luego, socialmente, pues el Matadero tenía sus viviendas para sus empleados: la barriada de Antonio Suance, el «Barrio»…». 

22.-  ¿Te sentías parte dela empresa?:
Contesta Mª Luisa Durán, la mujer de Juan Antonio Ramos Blanco: «…Era su vida y sigue siéndola, porque tiene muy buen recuerdo. El Matadero era su vida…». 

Juan Antonio Ramos Blanco: «…Es que es la única manera de que eso funcionase, sintiendo la empresa. Primero hay que trabajar, hay que trabajar y luego le podrás exigir al patrono: _ ¡Oye… que ves cómo te rindo!...».

Mª Luisa Durán: «…Fíjate si miraba por la empresa que a mí me ha dejado recién parida el mismo día de dar a luz y se ha ido a su trabajo a cumplir con su obligación...
Juan Antonio Ramos Blanco: «…Y ¿de qué comíamos? …». 

Mª Carmen Torres Fernández: «…Ahora que tú mujer dice eso, a mi marido le pasaba igual, yo con veintiún años que tuve a mi hijo me puse mala y me quedó con mi madre y se fue a trabajar...». 

Rosa Mª Ávila: «…Sí, si…».

Juan Antonio Ramos Blanco: «…Era otra cultura. Me la quedaba con su madre y con mi madre lo que le pudiera hacer y ya está, nos teníamos que ir a trabajar ¡hija!…».

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