Activando Redes: Josefa Acosta Caballero, Emocionantes recuerdos del ayer.

16/09/2016
Antonia Castro Mateos

El viernes 29 de abril Mª Carmen Torres queda con Josefa Acosta en su casa para charlar de sus años de trabajo en “El Matadero” de Mérida. Pues cuando le comentó nuestro Proyecto de Investigación le dijo que le encantaría participar en él aportando las vivencias de sus once años de trabajo en aquélla empresa.

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Fig. 1. Mª Carmen Torres Fernández y Josefa Acosta Caballero. (Foto Domingo Moscatel Barragán).


La verdad es que fue un rato muy agradable para las tres, ya que a Josefa la acompañaba su hermana Carmen. La tarde se les hizo muy corta de lo a gusto que estuvieron re-viviendo y compartiendo los recuerdos de juventud y de las jornadas de trabajo laboral de Josefa durante los años que estuvo en “El Matadero”. Años que aunque muy duros, también fueron muy gratificantes para Josefa, pues no todas la mujeres tenían la posibilidad de trabajar en una empresa en aquellos años. Dice Josefa que fue “…todo un lujo poder trabajar allí donde trabajaban su padre y también su madre…”.

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Fig. 2. Documento oficial a través del cual el Matadero Provincial informa por escrito al trabajador Domingo Acosta, padre de Josefa Acosta, de su categoría y clasificación en la empresa. (Foto Antonia Castro Mateos. Archivo Histórico Municipal de Mérida).

Josefa no recuerda la fecha exacta en la que trabajo su madre, pero sí que fue un corto periodo de tiempo. Nos cuenta emocionada que “…sí para mí fue difícil trabajar en los años 60, imagínate mi madre sobre los años cuarenta lo difícil que lo tendría...”.

La conversación transcurrió entre palabras y recuerdos, silencios y olvidos, el deseo de re- cordar todo lo vivido fue tan fuerte que envolvió a Josefa en un manojo de emociones que la hicieron olvidar algunas cosas. No obstante, su hermana Carmen, sentada a su lado, le refrescaba la memoria sobre todo las fechas de las fotografías que tantos recuerdos le traían: a su padre, cuando la llevaba en la moto y a sus compañeras de trabajo con quienes todavía hoy conserva la amistad.

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Fig. 3. Domingo Acosta con sus compañeras de trabajo durante un descanso en las escaleras del comedor. Señala Josefa, hija de Domingo, que la foto puede ser del año 1950. (Foto cedida por Josefa Acosta Caballero).


Josefa nació en Mérida hace 70 años. Allí vivió, se crío y maduró tempranamente, pues en plena adolescencia, con catorce años, entró a trabajar en “El Matadero”. Como a Ana Valero y Juana Blanco, el motivo principal que la llevó a trabajar fue ayudar a la familia económicamente, pese a que la Ley de Contratos de Trabajo (L.C.T) establecía la mayoría de edad laboral a los 18 años.

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Fig. 4. Domingo Acosta con su familia después de recoger los “Reyes” que el Matadero entregaba a los hijos de los trabajadores. Era el año 1958, dos años antes que Josefa, la primera por la derecha, entrara a trabajar en esa empresa. (Foto cedida por Josefa Acosta Caballero).


Josefa nos cuenta que entró “…en la empresa en 1960, gracias a que mi padre era trabajador del Matadero desde el año 1940. Estuve allí trabajando hasta 1971, durante once años. Pero cuando me casé deje de trabajar, como casi todas las mujeres en aquella época. Fue el error más grande que he cometido en mi vida…”.

1.-Josefa ¿cómo se desplazaba al trabajo?:

“...Iba en bicicleta y si coincidía con mi padre a la hora de entrar me iba con él en su sidecar...”.

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Fig. 5. Josefa Acosta, la primera de la derecha, con sus compañeras en la puerta de la “Hostería”, el lugar donde habitualmente comían los trabajadores y trabajadoras del “Matadero”. Hoy lo han convertido en  un comedor social y es último vestigio que queda en pie del antiguo “Matadero”. La fotografía fue tomada en el año 1960, el año en el que entró Josefa a trabajar. (Foto cedida por Josefa Acosta Caballero).

2.-¿Qué actividad desempeñabas?:

“…Trabajaba en la fabricación de envases, unas veces hacía tapaderas, otras latas, según la demanda y cuando no tenía trabajo en el enlatado me mandaban a la tripería a limpiar los culos de los borregos…”.

Añade Josefa, entre risas, que en aquellos años se escuchaba por la fábrica que con la piel de los culos de los borregos se hacían preservativos.

3.-¿Qué categoría tenias en la empresa?:

“…Entré de aprendiz…”. Luego, con el tiempo y la experiencia Josefa subió de categoría “…a Oficial de Segunda…”.

4.-¿Con que sección se relacionaba más su actividad?:

“…Con la fabricación de envases…”.

5.-¿Qué horario tenía?:

Nos cuenta Josefa que en “El Matadero” había tres turnos de 8 horas cada uno y ella además de las ocho horas también hacía de vez en cuando horas extras.

6.-¿Qué salario ganaba?:

“…Ganaba 100 pesetas a la semana y las horas extras me las pagaban a dos reales cuando era aprendiza…“. Nos explica Josefa que ella hizo muy pocas horas extras, porque le pagaban tan poco que no merecía la pena. Aunque cuando subió de categoría , señala que si le subieron el sueldo. No obstante, no sabe si las temporeras ganaban más o menos. Señala que en el Matadero las que eran fijas eran todas jóvenes, y las que eran más mayores eran las temporeras.

7.-¿Quién controlaba su trabajo?:

“…El encargado, que por cierto era un sinvergüenza, porque cuando las chicas jóvenes iban a pedir trabajo hacía señales obscenas en algunas partes de su cuerpo y todas tenían que mirar para otro lado, porque les daba vergüenza…”.

8.-¿Llevaban uniforme con logotipo de la empresa o iban “de calle”?:

“…Llevábamos uniforme, nunca de calle. El uniforme constaba de una bata, un gorro y un delantal que evitaba que la bata se manchara. Las batas eran de color azul y los gorros blancos. Y si por cualquier cosa nos quitábamos el gorro nos penalizaban quitándonos dinero de la paga y si se estropeaba una máquina también…”.

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Fig. 6. Josefa Acosta, la primera de la derecha, con algunas de sus compañeras  de trabajo durante un descanso. Van vestidas con el uniforme de trabajo: gorro, bata y mandil. (Foto cedida por Josefa Acosta Caballero).

9.-¿Había espacios diferenciados para hombres y mujeres?:

“…Sí, teníamos vestuarios para hombres y mujeres diferenciados, pero en el comedor estábamos todos juntos sin distinción de sexos. Allí, teníamos una plancha grande para calentar la comida, pero cuando hacía buen tiempo nos salíamos fuera a comernos el bocadillo...”.

10.-¿Tenías relaciones con las compañeras fuera del trabajo?:

“…Sí, porque aparte de compañeras de trabajo también éramos amigas. Venía muchas mujeres de Calamonte y todas nos llevábamos muy bien. Todavía hoy conservo esas amistades…”.

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Fig. 7. Josefa Acosta, en el medio, y algunas compañeras y amigas del trabajo. (Foto cedida por Josefa Acosta Caballero).


11.-Josefa, ¿gozaban de alguna prestación social por trabajar en “El Matadero”?:

“….Sí, había un médico en la empresa, porque había algunos accidentes. Por ejemplo, en la sección de los botes se cortaban muchas veces con las tapaderas de las latas y además, si algún trabajador se ponía enfermo, pues también era atendido por el médico. Éste funcionaba muy bien. También teníamos seguridad social y un economato para todos los trabajadores…”.

12.-Josefa, ¿cómo cree que afectó a la ciudad la presencia de la empresa?:

“…Muy positivamente, sobre todo para las mujeres puesto que esta empresa creó muchos puestos de trabajo para ellas, sobre todo para las más jóvenes….”.  Josefa cree que aquel tiempo fue la mejor época de trabajo que hubo en la ciudad de Mérida.

Para terminar Josefa nos habla un poco de su padre. Nos cuenta que trabajó en “El Matadero” durante 50 años, su trabajo consistía en recortar los jamones y hacer las catas para saber si el jamón se encontraba en buen estado. Recuerda emocionada y un poco triste que su padre recibió un premio por su buen comportamiento durante los años que estuvo allí trabajando. De esta manera nos dice también que fue una pena que esa empresa desapareciera, pues ella la recuerda con mucho cariño, puesto que fueron tres generaciones de su familia las que trabajaron en “El Matadero”: su padre, ella y también su hija mayor, aunque ésta estuvo poco tiempo.

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Fig. 8. Documento que da testimonio del premio que recibió Domingo Acosta por su constancia y fidelidad durante sus años de trabajo en “El Matadero”. (Foto Antonia Castro Mateos. Archivo Histórico Municipal de Mérida).

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Fig. 9. Ficha Personal del trabajador del Matadero Provincial de Mérida Domingo Acosta. (Foto Antonia Castro Mateos. Archivo Histórico Municipal de Mérida).

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