{"id":6,"date":"2016-04-03T10:53:00","date_gmt":"2016-04-03T10:53:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2017-08-12T18:35:06","modified_gmt":"2017-08-12T16:35:06","slug":"activando-redes-ana-valero-nosotros-hemos-tenido-una-vida-muy-dura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/?p=6","title":{"rendered":"Activando Redes: Ana Valero, \u00a1Nosotros hemos tenido una vida muy dura!"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right;\"><b>3\/04\/ 2016<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><b>Antonia Castro Mateos<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<h1 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>SEGUNDA PARTE<\/b><\/span><br \/>\n<b><br \/>\n<\/b><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que con el desarrollismo econ\u00f3mico la legislaci\u00f3n deroga la norma que, como hemos visto, obligaba a la mujer casada a dejar su puesto de trabajo, muchas de ellas lo abandonan para contraer matrimonio. Y es que la condici\u00f3n femenina a\u00fan estaba cautiva de los arquetipos \u00abfemenino dom\u00e9stico\u00bb y \u00abmasculino productor\u00bb (Nash, 2014: 193) que la relegaba al hogar, ocupando una posici\u00f3n social subsidiaria como complemento del marido y madre de sus hijos, evocando el estereotipo de la \u00abperfecta casada\u00bb y \u00ab\u00e1ngel del hogar\u00bb y al hombre lo presentaba como \u00abcabeza\u00bb y proveedor de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este modelo de familia patriarcal estaba muy arraigado en la sociedad y representaba un obst\u00e1culo para la plena incorporaci\u00f3n de la mujer al trabajo asalariado, pese a la legislaci\u00f3n. As\u00ed lo refleja la vida de Ana Valero quien personaliza la experiencia de tantas j\u00f3venes obreras de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60 que practicaban y sufr\u00edan el ideario domestico femenino y la jerarqu\u00eda laboral de g\u00e9nero que justificaba pr\u00e1cticas discriminatorias respecto al empleo femenino (<em>Op. cit.<\/em>, 209).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos cuenta Ana que ella trabaj\u00f3 en el Matadero mientras fue soltera, pero extingui\u00f3 su relaci\u00f3n laboral con la f\u00e1brica al casarse: \u201c\u2026y<i>a, despu\u00e9s de casada como las mujeres no pod\u00edamos trabajar, porque los hombres no quer\u00edan que trabaj\u00e1semos<\/i>\u2026\u201d. Ana deja la frase sin terminar y un breve silencio nos envuelve, parece que no encuentra las palabras adecuadas para expresar los sentimientos que le provocan esos recuerdos. En realidad, no hacen falta m\u00e1s palabras, con las siete \u00faltimas basta, sus sonidos hablan de los valores y las ideolog\u00edas pol\u00edticas te\u00f1idas de clericalismo que colocaron a las mujeres por debajo de los hombres, controladas, subordinadas a sus voluntades y a las de las Leyes que los amparaban, pues, como hemos visto, todav\u00eda en la d\u00e9cada de los sesenta las mujeres casadas necesitaban la autorizaci\u00f3n del marido para trabajar fuera de casa y para casi todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras comparto su sentir atropello su silencio con mis palabras; palabras que la interrogan, demand\u00e1ndole m\u00e1s explicaciones acerca de esa pr\u00e1ctica sociocultural que apartaba a las mujeres casadas del mundo laboral a pesar que llevaban dinero a casa \u201c\u2026<i>y bastante, <\/i>dice Ana<i>, porque all\u00ed se ganaba un sueldo muy bueno, muy bueno por aquellos entonces. Porque hac\u00edamos much\u00edsimas horas, (\u2026) pero es que mi marido no quer\u00eda, porque en aquellos entonces los hombres<\/i>\u2026\u201d. Ana vuelve a dejar inacabada la frase, hace una pausa, parece que toma fuerzas y dice con \u00e9nfasis: \u201c\u2026<i>\u00a1\u00a1no, hab\u00eda!!<\/i>&#8230;\u201d. Deja la exclamaci\u00f3n en el aire, suspendida, probablemente evocando alg\u00fan recuerdo que le hace removerse en el asiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso de Ana no era una excepci\u00f3n pues al parecer, se\u00f1ala \u00c1ngel, otro trabajador del Matadero,\u201c\u2026 <i>all\u00ed dejaban todas<\/i>\u2026\u201d de trabajar para casarse. \u201c\u2026<i>All\u00ed como eran muy machistas no quer\u00edan tener a la mujer trabajando, y si se echaban novia all\u00ed en el Matadero trabajaban, pero al poco tiempo la sacaba. Bueno yo me acuerdo que un vecino m\u00edo ten\u00eda una novia all\u00ed y le exig\u00eda ir con pantalones y todo, para que no se le vieran las piernas<\/i>\u2026\u201d. En la f\u00e1brica, \u00c1ngel Balsera no recuerda haber conocido a ninguna mujer casada, todas eran solteras, salvo en la oficina donde hab\u00eda varias mujeres casadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres ten\u00edan asumido su papel protagonistas como productores, mientras que las mujeres ocuparon una posici\u00f3n social y laboral subsidiaria, complementaria, a pesar de que, como hemos podido comprobar, trabajaron compartiendo espacios y algunas tareas muy duras con los hombres en \u00abEl Matadero\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026<i>El hombre trabajaba porque ten\u00eda que trabajar, porque en la mentalidad del hombre de cualquier \u00e9poca estaba que ten\u00eda que trabajar. Sin embargo, las mujeres esa mentalidad no la ten\u00edan. Las mujeres yo creo que algunas iban a trabajar para hacer sus ahorritos, su dote como dec\u00edan y cuando llegara la hora de casarse, pues ellas ten\u00edan a lo mejor la independencia suficiente para tener lo que sea para casarse. No consideraban que ten\u00edan que seguir trabajado. De hecho, ellas ni lo dudaban siquiera<\/i>\u2026\u201d (\u00c1ngel Balsera).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026<i>Tanto en el Matadero como en la Corchera, en la Hilatura, como en todas las empresas fuertes se hac\u00edan horas que se llamaban a destajo. Y era cuando funcionaba lo que dec\u00edamos los ajuares de las mujeres<\/i>\u2026\u201d (Rosa M\u00aa \u00c1vila).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ana Valero no se acuerda del dinero que ganaba, pero s\u00ed de las horas extras que trabajaba en el\u00bbmate\u00bb, \u201c\u2026<i>cuando hab\u00eda mucha carne o cosas para salir<\/i>\u2026\u201d, en los \u00abbotes\u00bb y en descarne, pues \u201c\u2026<i>contri mas kilos de carne te hac\u00edas m\u00e1s ganabas. Y nos interesaba claro, hab\u00eda quien se hac\u00eda 20 kilos de carne y ya sab\u00eda que ten\u00eda m\u00e1s \u00abprima\u00bb, eso se reflejaba en el \u00absobre\u00bb. Aunque, luego pusieron un tope. Y eso eran las \u00abperras\u00bb que gan\u00e1bamos m\u00e1s en el jornal. Y es lo que te sacaba para adelante<\/i>\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellos tiempos, la condici\u00f3n femenina estaba definida adem\u00e1s de la por la desposesi\u00f3n social, cultural y econ\u00f3mica, por la legal (Nash, 2014: 192). El art\u00edculo 57 del C\u00f3digo Civil lo establec\u00eda: \u00abel marido debe proteger a la mujer y \u00e9sta debe obedecer al marido\u00bb. Hasta 1975, con la reforma de los C\u00f3digos Civil y de Comercio, no fue abolida la autorizaci\u00f3n marital para firmar un contrato de trabajo y ejercer una actividad comercial (Moraga, 2008: 249).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguidamente, Ana nos explica, entre risas, que dejo su trabajo cuando se caso, pero \u201c \u2026<i>luego me tuve que ir a trabajar otra vez, \u00a1vamos\u00a1 no ah\u00ed <\/i>\u2013 se refiere al Matadero- , <i>pero ya tuve que entrar luego en otro lado. Porque claro, luego, hac\u00eda falta, porque ten\u00eda hijos y con el jornal de mi marido no ten\u00edamos bastante y entonces ya te tuviste que poner \u00aba servir\u00bb. Hab\u00eda que buscarse la vida como se pod\u00eda\u2026 En fin, en muchos sitios y hacer otras cosas como trabajar en el campo. Y al campo te ten\u00edas que ir andando. Ibas andando al campo a coger algod\u00f3n\u2026 Yo he cogido algod\u00f3n, ten\u00edas que estar encogida, todo el d\u00eda agachada con esas mochilas colgadas en la espalda\u2026 Y as\u00ed estoy que estoy bald\u00e1.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: left;\"><i>\u00a0<\/i><\/span><span style=\"text-align: left;\"><i>Pero, \u00a1vamos! ah\u00ed <\/i>(se refiere otra vez al Matadero)<i>\u00a0yo estuve muchos a\u00f1os, pero muy bien, muy bien con mi trabajo, a pesar de que ten\u00edamos que ir andando desde aqu\u00ed <\/i>[Calamonte] <i>al Matadero. Eso era\u2026 \u00a1Una vida muy dura!, \u00a1muy dura!, \u00a1muy dura!, \u00a1MUY DURA!\u2026\u201d. <\/i>Calamonte est\u00e1 situado a ocho kil\u00f3metros de M\u00e9rida y Ana ten\u00eda que recorrerlos todos los d\u00edas para ir a su trabajo. Una distancia que al final de su jornada se duplicaba, pues ten\u00eda que volverla a recorrer para llegar a casa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: left;\">As\u00ed, en un continuo caminar y trabajar se recuerda Ana. En su retina est\u00e1 grabado el camino y el trabajo, pues \u00e9stos forman parte de los recuerdos de su vida. Sus paisajes, olores, sonidos y colores los asocia al continuo caminar entre las v\u00edas del tren, al trabajo entre los matarifes, al traj\u00edn de los \u201cbotes\u201d, al cansancio de las horas pasadas con sus compa\u00f1eras y amigas, a la lluvia, al\u00a0fr\u00edo, al calor, al sol,\u00a0al d\u00eda, a la noche, pero tambi\u00e9n a las risas, los cantos, las charlas y los chascarrillos con las que amenizaban el camino y los descansos del trabajo. Es la \u00a0fatiga del camino y memoria del trabajo grabada en el propio cuerpo. \u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;\">Sin duda la \u201chistoria\u201d de Ana forma parte de otras historias, la de las mujeres trabajadoras, <b>decididas <\/b>y <b>vers\u00e1tiles<\/b>, capaces de adaptarse con rapidez a diferentes entornos, situaciones y funciones; mujeres <b>fuertes <\/b>que sin dejar de ser madres y esposas e hijas fueron capaces de realizar largas y duras jornadas de trabajo laboral como los hombres y a pesar de eso fueron relegadas a un plano secundario, cuando no invisibilizadas;\u00a0mujeres generosas, ejemplo de valent\u00eda, esfuerzo y resistencia en contra de innumerables adversidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aguado, A. (2011) \u00abFamilia e identidad de g\u00e9nero. Representaciones y pr\u00e1cticas (1889-1970), en <em>Familias. Historia de la sociedad espa\u00f1ola<\/em>. Madrid: C\u00e1tedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amichi El\u00eds, C. (2008) \u201cEl trabajo de los menores de edad en la dictadura franquista\u201d, en <i>Historia contempor\u00e1nea, 36<\/i>: 163-192. Universidad del Pa\u00eds Vasco. Vide: http:\/\/www.ehu.eus\/ojs\/index.php\/HC\/article\/view\/3056. Accedi\u00f3 en febrero del 2016.<\/p>\n<h1 style=\"margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;\"><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Border\u00edas Mond\u00e9jar, C. (coord.) (2008) <i>La historia de las mujeres: Perspectivas actuales.<\/i> Icaria Editorial.<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caball\u00e9, A. (2013) <i>El feminismo en Espa\u00f1a. La lenta conquista de un derecho<\/i>. Madrid: Editorial C\u00e1tedra.<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm; text-align: justify;\">Dom\u00ednguez Mart\u00edn, R., S\u00e1nchez-S\u00e1nchez, N.(2007), \u00abLas diferencias salariales por g\u00e9nero en Espa\u00f1a durante el desarrollismo franquista\u00bb, en <em>Reis Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas,<\/em> n\u00fam. 117: 143-160. En http:\/\/www.rei.csis.es\/REIS\/PDF\/REIS_117081175256701103.pdf. Accedi\u00f3 en enero de 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dom\u00ednguez Prats, P. y Garc\u00eda Nieto, M\u00aa C. (1988), \u201cFranquismo: represi\u00f3n y letargo de la conciencia femenina 1939-1977\u201d, en Andernson, B. S., Zinsser, J. P. (1988) <i>Historia de las mujeres. Una historia propia:\u00a0<\/i>1184-1191. Barcelona: Ed. Cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duran, M. A. (1972) <i>El trabajo de la mujer en Espa\u00f1a. Un estudio sociol\u00f3gico<\/i>. Madrid, Tecnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nash, Mary (2014) \u201cNuevas mujeres de la transici\u00f3n. Arquetipos y feminismos\u201d, en Nash, M. (ed.) <em>Feminidades y Masculinidades: <\/em>189-216.\u00a0Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nielfa Crist\u00f3bal, G.(1994) M<em>ujeres y trabajo. Cuadernos del Mundo Actual,<\/em> N\u00ba 35. Madrid: Historia 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moraga Garc\u00eda, M\u00aa A. (2008) \u201cNotas sobre la situaci\u00f3n jur\u00eddica de la mujer en el franquismo\u201d, en <em>Feminismos,<\/em> n\u00ba 12: 229-252. En http:\/\/rua.ua.es\/dspace\/bitstream\/10045\/11657\/1\/Feminismos_12_09.pdf. Accedi\u00f3 el 26 de noviembre de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roca i Girona, J. (2005) \u201cLos (no) lugares de las mujeres durante el franquismo: el trabajo femenino en el \u00e1mbito p\u00fablico y privado\u201d, en <i>Revista Ger\u00f3nimo de Uztariz, n<\/i>\u00ba 21: 81-99.<i> \u00a0<\/i>Editores Instituto Ger\u00f3nimo de Uztariz. En https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=2173584. Accedi\u00f3 en noviembre del 2016.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;\">Ru\u00edz Franco, R. (2006) \u201cLas mujeres juristas y las \u00faltimas reformas legales del Franquismo (1966-1975),comunicaci\u00f3n presentada al XIII Coloquio Internacional de la AEIHM: <i>La historia de las mujeres: Perspectivas actuales<\/i>:19-21.Barcelona: Octubre Edici\u00f3n CD-Rom.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3\/04\/ 2016 Antonia Castro Mateos \u00a0 SEGUNDA PARTE A pesar de que con el desarrollismo econ\u00f3mico la legislaci\u00f3n deroga la norma que, como hemos visto, obligaba a la mujer casada a dejar su puesto de trabajo, muchas de ellas lo &hellip; <a href=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/?p=6\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[42,44],"class_list":["post-6","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-papel-mujer","tag-activando-redes","tag-papel-de-la-mujer"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1003,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6\/revisions\/1003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}