{"id":743,"date":"2016-09-15T15:31:43","date_gmt":"2016-09-15T13:31:43","guid":{"rendered":"http:\/\/senior.unedmerida.com\/?p=743"},"modified":"2017-08-12T19:36:19","modified_gmt":"2017-08-12T17:36:19","slug":"el-puente-de-hierro-del-ferrocarril-de-merida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/?p=743","title":{"rendered":"El \u00abpuente de hierro\u00bb del ferrocarril de M\u00e9rida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>15\/09\/2016 <\/strong><br \/>\n<strong>Antonia Castro Mateos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e9rida est\u00e1 situada casi en el centro geogr\u00e1fico de Extremadura, a orillas del Guadiana, un r\u00edo que a su paso por la ciudad se ha salvado, a lo largo de la historia, mediante distintos puentes: primero, con el puente construido por los romanos, en el siglo I a. C., el \u201cgenitor urbis\u201d (\u00c1lvarez, 1991: 10) o hacedor de la ciudad; luego, con el puente del ferrocarril o \u201cde hierro\u201d, levantado en la d\u00e9cada de los ochenta del siglo XIX; m\u00e1s tarde, a mediados del siglo XX, con el puente \u201cnuevo\u201d construido por el ingeniero Fern\u00e1ndez Casado; y por \u00faltimo, con el puente de Lusitania, proyecto del ingeniero-arquitecto Santiago Calatrava.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puentes que encierran el ir y venir de la Historia de la ciudad y sus habitantes, destilando antiguas, viejas y nuevas memorias. Pasear por ellos es transitar por distintas mentalidades de \u00e9poca, esto es, formas de representar lugares y de mostrar \u00abformas de vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, aqu\u00e9llos puentes, en sus diferentes representaciones tecnol\u00f3gicas, proyectan diferentes conocimientos y sensibilidades, necesidades y apetitos est\u00e9ticos. Es por ello, que, con el paso del tiempo, se convierten en iconos arquitect\u00f3nicos, tur\u00edsticos, im\u00e1genes representativas de diferentes \u00e9pocas de la ciudad. Obras que, en algunos casos, traspasan fronteras identificando no solo a la comunidad sino a toda una \u00e9poca. Es el caso del \u201cPuente de Hierro\u201d que simboliza no s\u00f3lo el esfuerzo de la sociedad extreme\u00f1a y emeritense de finales del siglo XIX por subirse al tren del progreso, tambi\u00e9n es un icono de la arquitectura del hierro y de las obras de ingenier\u00eda del mismo material, un testigo de la revoluci\u00f3n industrial y de los anhelos de modernidad que en la primera mitad del siglo XX se respiraba en la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este f\u00e9rreo puente, construido entre 1881 y 1883 con proyecto de Eduardo Peralta (Gonz\u00e1lez, 2010: 25), sustituye un fr\u00e1gil pont\u00f3n, probablemente de madera, que se levanta de forma provisional para salvar el r\u00edo Guadiana y dar servicio al tramo ferroviario M\u00e9rida-Zafra de la l\u00ednea en construcci\u00f3n M\u00e9rida-Sevilla, que se inaugura el 3 de julio de 1879. Poco m\u00e1s se sabe de este puente, salvo las cantidades de dinero invertidas en su construcci\u00f3n y su ubicaci\u00f3n, entre el actual puente de hierro y el romano (Mateos, 2011: 71-72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puente de hierro es construido por la compa\u00f1\u00eda de ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante (M.Z.A.), mide 605 metros de largo y 5,75 m de altura respecto al cauce medio del r\u00edo, se apoya en diez pilas y dos estribos en los que se asientan once tramos de hierro de 55 metros de longitud, de centro a centro de cada recia pilastra gran\u00edtica, y numerosas vigas de celos\u00eda del sistema \u201cLinville\u201d. Cada pila mide 5 m de ancho y 2.30 m, de grosor y los largueros met\u00e1licos tienen una altura media de 6, 35 m y una longitud de 54,48 m (<em>Ibid<\/em>.). \u00c9sos proceden de B\u00e9lgica y se montaron sobre el terreno, pieza a pieza a base de \u00abremaches calientes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A t\u00edtulo de curiosidad a\u00f1adir que una de las pilastras que sostiene el puente tiene nombre propio, fue bautizada con el t\u00e9rmino de \u201cLa Millonaria\u201d, un top\u00f3nimo que alude a la historia de su costosa, bregada y aventurada construcci\u00f3n, motivada por sus problemas de cimentaci\u00f3n, al no existir roca firme a una profundidad razonable. As\u00ed lo indica un informe con fecha de 15 de mayo de 1928: sobre la profundidad de los cimientos de las pilas \u201c\u2026se encontr\u00f3 el firme sobre las rocas entre 5 y 10 metros, excepto la pila tercera, muy costosa, que pasar\u00eda de los 20 metros\u2026\u201d( <em>Ibid<\/em>., 73).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda la construcci\u00f3n de esa pilastra fue un tremendo reto para los ingenieros y levant\u00f3 tal expectaci\u00f3n popular que la tradici\u00f3n oral, recogida por el historiador Jos\u00e9 Luis de la Barrera Ant\u00f3n en su libro <em>Memorias y olvidos en la historia de M\u00e9rida<\/em> (2006: 354), a\u00fan guarda memoria de su prueba de carga: \u201c&#8230;<em>Una de las pilastras que sostiene el puente, la m\u00e1s voluminosa, que denominaron \u201cLa Millonaria\u201c, por lo costosa, ofrec\u00eda a los espectadores viva desconfianza al saber que gravitaba sobre una balsa, por no encontrarse, al parecer, firme, seguro y a prop\u00f3sito. Desconfianza que se hizo patente hasta el mismo personal subalterno, cuando llegado el final de la obra, fue preciso comprobar la resistencia y solidez del puente. Fue entonces cuando ning\u00fan maquinista ni empleado de tracci\u00f3n quer\u00eda arriesgarse a realizar la consabida prueba. Ni \u00f3rdenes ni ruegos consiguieron convencerlo, por lo que el ingeniero ingl\u00e9s que dirig\u00eda el montaje con su hijo, un muchacho de 19 a\u00f1os, hubo de hacerla repetidas veces ante el asombro de todos, asombro que a\u00fan dura, porque a pesar del tiempo y del cambio efectuado en la estructura, y del peso de los veh\u00edculos de la \u00e9poca actual con los de aqu\u00e9lla, el met\u00e1lico puente sigue desafiando el paso, las riadas y la ignorancia sobre la resistencia de \u201cLa Millonaria<\/em>\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, la pilastra y el puente del ferrocarril toman carta de naturaleza y se convierten, respectivamente, para los emeritenses en \u201cLa Millonaria\u201d y en \u201cEl Puente de Hierro\u201d y en otro escenario m\u00e1s para la ciudad. Un lugar que aunque fue construido para uso exclusivo del tren tambi\u00e9n fue usado de forma habitual, en trayecto de ida y vuelta, por cientos de obreros para ir al Matadero, a mediados del s. XX. Quer\u00edan abreviar \u201ccaminando sobre el r\u00edo\u201d, atravesando de forma osada el \u201cPuente de Hierro\u201d que estaba prohibido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese f\u00e9rreo viaducto bajo el cual flu\u00eda resuelto y desafiante el r\u00edo Guadiana se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en todo un desaf\u00edo para los j\u00f3venes m\u00e1s atrevidos de la localidad. Se lanzaban al agua desafiando las peligrosas corrientes y remolinos que en algunas ocasiones dejaba alguna v\u00edctima mortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, Juan del R\u00edo recuerda con nostalgia que: \u201c\u2026<em>de ah\u00ed, de \u201cLa Millonaria\u201d nos tir\u00e1bamos de pie todos <\/em>(los amigos)\u2026\u201d. Tambi\u00e9n Antonio Casado confiesa que, sin el permiso de sus padres, bajaba desde el Calvario al r\u00edo para darse un chapuz\u00f3n y tirarse de \u201cla Pilastra\u00bb, pues aquel puente le impon\u00eda. Lo mismo que a \u00c1ngel Fern\u00e1ndez para quien era\u201c\u2026<em>la experiencia mejor por esa descarga de adrenalina al tirarte de la pilastra del puente o del mismo puente, de cabeza<\/em>\u2026\u201d. Junto a ellos, tambi\u00e9n \u201c\u2026<em>alg\u00fan \u201cguindilla\u201d se tiraba (\u2026) para llamar la atenci\u00f3n (\u2026) porque para lanzarse desde all\u00ed hab\u00eda que tener bemoles<\/em>\u2026\u201d. (V\u00e9lez, 2010: 33)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los alrededores del puente tambi\u00e9n eran un lugar para el deleite y esparcimiento de la poblaci\u00f3n, pues durante el buen tiempo paseaban parejas de enamorados, correteaban los chavales entre juncos y matorrales y se juntaban, los domingos, algunas familias y pandillas de j\u00f3venes para pasar el d\u00eda entre las sombras de algunos \u00e1rboles y ba\u00f1arse en las aguas del r\u00edo Guadiana.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-767 size-large\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0-1024x704.jpg\" alt=\"cogiendo-flores-puente-de-hierro-0\" width=\"584\" height=\"402\" srcset=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0-1024x704.jpg 1024w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0-300x206.jpg 300w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0-768x528.jpg 768w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0-437x300.jpg 437w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/COGIENDO-FLORES-PUENTE-DE-HIERRO-0.jpg 2039w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 1. Rosa Ceballos y sus primas debajo del \u00abPuente de Hierro\u00bb. (<\/strong>Foto cedida por Rosa M\u00aa Ceballos).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-802 size-large\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/BARCAS-ALQUILER-RIO.-FOTO-PAREDES-22-1024x498.jpg\" alt=\"barcas-alquiler-rio-foto-paredes-22\" width=\"584\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/BARCAS-ALQUILER-RIO.-FOTO-PAREDES-22-1024x498.jpg 1024w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/BARCAS-ALQUILER-RIO.-FOTO-PAREDES-22-300x146.jpg 300w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/BARCAS-ALQUILER-RIO.-FOTO-PAREDES-22-768x373.jpg 768w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/BARCAS-ALQUILER-RIO.-FOTO-PAREDES-22-500x243.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Fig. 2. Los t\u00edos de Rosa M\u00aa Ceballos paseando en barca por el r\u00edo Guadiana<\/strong>. (Foto cedida por Rosa M\u00aa Ceballos).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-803 \" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0012-1-225x300.jpg\" alt=\"img-20160205-wa0012-1\" width=\"345\" height=\"456\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 3. Ramona Su\u00e1rez Rodr\u00edguez y sus hijos en las inmediaciones del \u00abPuente de Hierro\u00bb.<\/strong> (Foto cedida por Ramona Su\u00e1rez gracias a las gestiones de Rosa M\u00aa Ceballos).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-804 size-large aligncenter\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013-1024x703.jpg\" alt=\"img-20160205-wa0013\" width=\"584\" height=\"401\" srcset=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013-1024x703.jpg 1024w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013-300x206.jpg 300w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013-768x527.jpg 768w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013-437x300.jpg 437w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IMG-20160205-WA0013.jpg 1497w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 4. Ramona Su\u00e1rez Rodr\u00edguez y su marido cuando eran novios en los alrededores del \u00abPuente de Hierro\u00bb<\/strong>\u00a0(Foto cedida por Ramona Su\u00e1rez gracias a las gestiones de Rosa M\u00aa Ceballos).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, al cabo de muchos a\u00f1os el \u201cPuente de Hierro\u201d mantiene su gallard\u00eda. Aunque el tiempo lo ha desgastado, no lo ha derribado, est\u00e1 hecho de la sustancia misma del tiempo. Nosotros estuvimos all\u00ed, y nos perdimos en \u00e9l para encontrar, entre vigas de celos\u00eda, las se\u00f1ales intangibles del tiempo, los recuerdos y despertar la memoria de acontecimientos pasados, los sue\u00f1os de modernidad y progreso que a mediados del siglo XX se respiraba en la ciudad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-805 aligncenter\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DSC00032-201x300.jpg\" width=\"322\" height=\"474\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 5. Rosa M\u00aa Ceballos Blanco cruzando el \u00abPuente de Hierro\u00bb.<\/strong> (Foto V\u00edctor Romero).<\/p>\n<hr \/>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-806 aligncenter\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/ROSA-Y-VICTOR-PUENTE-HIERRO-300x201.jpg\" width=\"424\" height=\"288\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 6. Rosa M\u00aa Ceballos y M\u00aa Carmen Torres Fern\u00e1ndez al lado de una de las garitas donde los trabajadores del \u00abMatadero\u00bb se met\u00edan cuando llegaba el tren<\/strong>. (Foto V\u00edctor Romero).<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-807 aligncenter\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/2016-08-29-21.50.51_wm-300x219.jpg\" alt=\"2016-08-29-21-50-51_wm\" width=\"401\" height=\"296\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fig. 7. Kati Gonz\u00e1lez y Antonia Castro en el \u00abPuente de Hierro\u00bb.<\/strong> (Foto Mabecas93).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvarez, J. M\u00aa. (1991), <em>La ciudad romana de M\u00e9rida. Cuadernos de Arte Espa\u00f1ol,<\/em> n\u00ba 6. Barcelona: Grupo 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la Barrera, J. L. (2006) Memorias y olvidos en la ciudad de M\u00e9rida: Artes Gr\u00e1ficas Rejas S.L.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casado, A. (2014) \u201cEl rinc\u00f3n favorito de Antonio Casado: El Puente y el r\u00cdo\u201d, en Em\u00e9ritos. Blog de los Voluntarios Culturales del Consorcio de la Ciudad Monumental de M\u00e9rida. En http:\/\/emeritosdelpatrimonio.blogspot.com.es\/2014\/04\/el-rincon-favorito-de-antonio-casado-el.html. Accedi\u00f3 el 15 de septiembre de 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonz\u00e1lez Gonz\u00e1lez J. M. (2010), <em>Arquitectura contempor\u00e1nea en Extremadura.<\/em> M\u00e9rida: Editora Regional de Extremadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mateos Mart\u00edn de Rodrigo, A. (2011), \u201cEl Puente de Hierro o de las aportaciones humanas y sociales del ferrocarril a M\u00e9rida\u201d, en <em>Revista de Feria<\/em>, septiembre 2011. M\u00e9rida: Ayuntamiento DE M\u00e9rida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9lez S\u00e1nchez , A. (2010), <em>Postales de la Memoria<\/em>. Badajoz: Tecnigraf editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Documento audiovisual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El viaje. El Puente de Hierro. M\u00e9rida.<\/em> Extremadura Noticias. Canal Extremadura TV. \u00a0En Youtube \u00a0https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=rJdqr5qHtak. Accedi\u00f3 el 15 de septiembre de 2016.<strong>\u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-915 aligncenter\" src=\"http:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/f8110dddfd71e364ce0ed356f7dd11cb-300x300.png\" alt=\"Puente\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/f8110dddfd71e364ce0ed356f7dd11cb-300x300.png 300w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/f8110dddfd71e364ce0ed356f7dd11cb-150x150.png 150w, https:\/\/senior.unedmerida.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/f8110dddfd71e364ce0ed356f7dd11cb.png 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15\/09\/2016 Antonia Castro Mateos M\u00e9rida est\u00e1 situada casi en el centro geogr\u00e1fico de Extremadura, a orillas del Guadiana, un r\u00edo que a su paso por la ciudad se ha salvado, a lo largo de la historia, mediante distintos puentes: primero, &hellip; <a href=\"https:\/\/senior.unedmerida.com\/?p=743\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":915,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50,57,67],"tags":[68,71,63,70,49],"class_list":["post-743","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-patrimonio-industrial","category-practicas","category-qr","tag-actividad","tag-codigos-qr","tag-ferrocarril","tag-proyecto-audiovisual","tag-vestigios-materiales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/743","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=743"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/743\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1007,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/743\/revisions\/1007"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/915"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/senior.unedmerida.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}